Una Confluencia de Épocas en el Paraninfo

En el corazón de la Ciudad Vieja de Salamanca, declarada Patrimonio de la Humanidad, se alza un edificio que es en sí mismo un testimonio de la longevidad intelectual: las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca. Fundada en 1218 por Alfonso IX de León como Studium Generale, es la universidad hispana más antigua en funcionamiento, un faro de humanismo que ha proyectado su luz a través de ocho siglos de historia. Dentro de sus muros de piedra de Villamayor, en un espacio reservado para los actos académicos de mayor solemnidad, se encuentra el Paraninfo. Es un salón que respira historia, donde el artesonado mudéjar, con sus casetones octogonales y mocárabes, parece susurrar las historias de las generaciones de sabios que han pasado bajo él. Aquí, donde se celebran las investiduras de doctores honoris causa y las solemnes aperturas de curso, el tiempo adquiere una densidad palpable. Esta institución, que junto a París, Oxford y Bolonia conformó la vanguardia del saber europeo, fue también la cuna de la Escuela de Salamanca, un movimiento intelectual que, en el Renacimiento, fusionó el pensamiento tomista con el humanismo para sentar las bases del derecho de gentes y los derechos humanos.

Es precisamente en este escenario, cargado de la gravedad de la tradición y la audacia del pensamiento, donde el próximo 15 de octubre de 2025 se planteará una de las preguntas más urgentes del futuro: ¿cómo vivir más y mejor?. El ciclo “Conversaciones en Salamanca: Comprendiendo la longevidad” elige este lugar no por casualidad, sino como una declaración de intenciones. La elección del Paraninfo para albergar este diálogo es un acto de encuadre simbólico deliberado. Al situar un debate sobre el futuro de la vida humana en un edificio que ha sido testigo de ochocientos años de indagación intelectual, los organizadores elevan el tema de la longevidad. Lo trasladan desde el ámbito del bienestar personal y las tendencias de salud a la gran tradición de la investigación humanística y científica. El propio lugar se convierte en un argumento silencioso, sosteniendo que comprender cómo alargar la vida con calidad no es una moda pasajera, sino una cuestión fundamental de la existencia humana, digna de ser discutida en los mismos salones donde enseñaron figuras como Fray Luis de León.

En este cruce de caminos entre el pasado y el porvenir, hará su entrada una figura que ha dedicado su vida a descifrar los patrones del tiempo en la vida humana: el Dr. Michel Poulain. Co-descubridor de las “Zonas Azules”, esas regiones del mundo con una concentración excepcional de personas centenarias, Poulain llega a Salamanca no solo como un conferenciante, sino como un explorador moderno que entra en un templo del saber. Su presencia, que representa la vanguardia de la ciencia demográfica, en un espacio que encarna la profundidad de la historia, crea una tensión palpable y una promesa de revelación. La pregunta central flota en el aire, tan imponente como la arquitectura que la acoge: ¿qué puede enseñarnos una institución de 800 años sobre el arte de vivir hasta los 100?.

El Cartógrafo de la Longevidad: Trazando las Zonas Azules

La trayectoria intelectual de Michel Poulain es, en sí misma, un viaje desde lo vasto e impersonal hasta lo íntimo y profundamente humano. Su carrera, como se detalla en su biografía, “inició su carrera mirando al cielo”. Formado originalmente en astrofísica en la Universidad de Lieja, su Bélgica natal, su mirada se centró primero en los patrones del cosmos, en las leyes que gobiernan las estrellas y las galaxias. Sin embargo, en un giro decisivo, desvió su telescopio del cielo a la Tierra, dedicándose a la demografía en la Universidad Católica de Lovaina. Este cambio no fue trivial; representa una búsqueda de significado, un movimiento desde el estudio de los sistemas lejanos hacia los patrones que definen la vida, la migración y, finalmente, la extraordinaria duración de la existencia humana. Como el propio Cajal, que encontró en la histología un universo tan vasto y misterioso como el firmamento, Poulain halló en la demografía el cosmos de la vida humana.

Este recorrido profesional es una poderosa metáfora del propio proceso científico. Tanto la astrofísica como la demografía de la longevidad buscan patrones en sistemas inmensamente complejos para desvelar principios fundamentales. Su viaje sugiere una progresión desde la búsqueda de respuestas en el universo inanimado hasta encontrarlas en la experiencia vivida de las comunidades humanas. Esto lo posiciona no solo como un recopilador de datos, sino como un buscador de sabiduría, lo que hace que sus hallazgos sobre las Zonas Azules resuenen con una profundidad mayor.

El año 2000 marcó el punto de inflexión que definiría su legado. Junto al investigador Gianni Pes, mientras estudiaba la demografía de Cerdeña, Poulain observó una anomalía estadística: una concentración inusualmente alta de hombres que vivían más allá de los 100 años en una región montañosa específica de la isla. Con un simple rotulador azul, trazaron un círculo en el mapa para delimitar esta área. Sin saberlo, acababan de acuñar un término que se convertiría en un fenómeno global: la “Zona Azul”. Aquel trazo de tinta, un gesto tan sencillo como profundo, transformó una curiosidad demográfica en un campo de investigación de alcance mundial.

A partir de ese descubrimiento seminal, el nombre de Poulain quedó indisolublemente ligado al estudio de la longevidad excepcional. Como miembro activo de la Base de Datos Internacional sobre Longevidad (IDL) y del Consorcio Internacional de Centenarios (ICC) desde 1992, ya contaba con la experiencia necesaria para validar la edad de supercentenarios y liderar instituciones clave en su disciplina. Su trabajo en Cerdeña fue el catalizador para identificar y validar otras cuatro Zonas Azules en el planeta: Okinawa en Japón, hogar de las mujeres más longevas del mundo; la península de Nicoya en Costa Rica; la isla de Icaria en Grecia, con tasas notablemente bajas de demencia; y Loma Linda en California, una comunidad de adventistas del séptimo día. Juntas, estas cinco regiones forman un mapa de referencia que ha inspirado tanto a la ciencia como a la cultura popular.

Sin embargo, la misión de Poulain no terminó con el descubrimiento. Como profesor emérito e investigador sénior, ha buscado activamente traducir el conocimiento en acción. Su trabajo más reciente se centra en el programa “Living Blue Zone”, una iniciativa diseñada para trasladar los principios de estas comunidades a las sociedades urbanas e industrializadas de hoy. Este esfuerzo demuestra su evolución de un académico puro a un agente de cambio proactivo, convencido de que los secretos de la longevidad no deben permanecer en remotas aldeas de montaña, sino que pueden y deben ser adaptados para ayudarnos a todos no solo a vivir más, sino a vivir mejor.

Los Nueve Pilares de una Vida Larga: Deconstruyendo el Ethos de la Zona Azul

El estudio de las Zonas Azules revela una verdad profunda y, en cierto modo, contraintuitiva para la mentalidad moderna: la longevidad excepcional no es el resultado de una única fórmula mágica, ni de una tecnología avanzada o un suplemento revolucionario. Es, más bien, una propiedad emergente de un ecosistema de vida donde la salud es la consecuencia natural de la cultura, el entorno y la comunidad. El análisis de estas cinco regiones dispares ha permitido identificar un conjunto de nueve principios comunes, un ethos compartido que trasciende la geografía y la genética. Este modelo representa un desafío directo al enfoque fragmentado y a menudo medicalizado de la salud en Occidente.

La Fundación: Movimiento Natural y Nutrición Consciente

Uno de los hallazgos más consistentes es que los habitantes de las Zonas Azules no “hacen ejercicio” en el sentido que lo entendemos. No van al gimnasio, no corren maratones ni levantan pesas. En su lugar, su entorno y su estilo de vida les imponen un movimiento constante y de baja intensidad. La actividad física está integrada de forma natural en sus rutinas diarias: cultivan huertos y jardines, caminan para ir al trabajo o a casa de un vecino, y realizan tareas domésticas y agrarias sin la ayuda de las comodidades mecánicas modernas. En Icaria, por ejemplo, se utilizan herramientas manuales y los desplazamientos se hacen a pie, un estilo de vida que se mantiene hasta edades muy avanzadas. Esta actividad física constante y natural mantiene su metabolismo activo y sus cuerpos fuertes sin el estrés y el riesgo de lesiones del ejercicio de alta intensidad.

La nutrición sigue un patrón similar de simplicidad y sabiduría ancestral. Su dieta es predominantemente vegetal, con un consumo de carne muy limitado, a menudo reservado para celebraciones y en porciones pequeñas, no más de cinco veces al mes. Las legumbres, como las habas, los frijoles negros, la soja y las lentejas, son la piedra angular de su alimentación. Los alimentos procesados, los azúcares refinados y los snacks salados son prácticamente inexistentes. Quizás el principio más revelador es el mantra confuciano practicado en Okinawa: “Hara Hachi Bu”, que consiste en dejar de comer cuando el estómago está lleno en un 80%. Esta práctica de restricción calórica sutil pero constante es una de las formas más eficaces de prolongar la salud. Además, la cena suele ser la comida más ligera del día y se consume temprano por la tarde, evitando comer antes de acostarse.

La Mentalidad: Propósito, Desaceleración y Fe

Más allá de la dieta y el ejercicio, el estado mental y emocional de los habitantes de las Zonas Azules es un factor determinante. Los okinawenses lo llaman ikigai y los nicoyanos “plan de vida”; ambos conceptos se traducen en tener un claro propósito, una razón para levantarse por la mañana. Este sentido de propósito va más allá del trabajo y está vinculado a la familia, la comunidad o la espiritualidad, proporcionando una notable resiliencia psicológica frente a las adversidades de la vida.

Estas culturas también han desarrollado rutinas integradas para combatir el estrés, un conocido factor de envejecimiento prematuro. No se trata de retiros de meditación de fin de semana, sino de prácticas diarias y colectivas. En Icaria se echa la siesta, en Cerdeña se reúnen para la hora feliz, y en Loma Linda, los adventistas respetan el sábado como un día de descanso, reflexión y conexión social. Estas prácticas ayudan a reducir los niveles de cortisol y adrenalina, hormonas del estrés que contribuyen a la inflamación crónica.

La pertenencia a una comunidad de fe es otro hilo común que une a casi todas las Zonas Azules. Independientemente de la denominación, la participación regular en servicios religiosos se asocia con una mayor longevidad. Esto se debe no solo al componente espiritual, que puede reducir la ansiedad existencial, sino también al fuerte apoyo social que estas comunidades proporcionan, reforzando comportamientos saludables y ofreciendo una red de seguridad en tiempos de crisis.

El Tejido Social: Conexión y Comunidad

Quizás el pilar más importante y el más difícil de replicar en las sociedades individualistas modernas es el profundo sentido de comunidad. En las Zonas Azules, la familia es lo primero. Los ancianos son venerados y cuidados en casa, manteniendo a las familias unidas a través de las generaciones. Este compromiso con los mayores y la inversión en los niños crea un círculo virtuoso de apoyo y amor.

Además, el círculo social se extiende más allá de la familia. Los habitantes de estas zonas pertenecen a redes sociales que promueven activamente hábitos saludables. El ejemplo más claro son los moai de Okinawa, grupos de cinco amigos que se comprometen de por vida a apoyarse mutuamente en los ámbitos financiero, social y emocional. Este tipo de conexión profunda combate la soledad —cuyo impacto negativo en la mortalidad es comparable al del tabaquismo— y asegura que los comportamientos saludables sean la norma social. Como se ha observado en Cerdeña, “nadie vive solo, aunque habite sin compañía en casa”. Esta red de seguridad social es tan crucial para la salud como una dieta adecuada o el ejercicio físico.

Más Allá del Hábito: La Biología de la Longevidad

Si bien el estilo de vida es el arquitecto principal de la longevidad, la ciencia moderna comienza a descifrar los mecanismos biológicos que subyacen a estos hábitos ancestrales. La genética, aunque se estima que contribuye solo entre un 20% y un 30% a la longevidad, juega un papel. En Cerdeña, por ejemplo, se ha identificado una prevalencia del marcador genético M26, asociado a una vida más larga. De forma más amplia, en poblaciones longevas son más comunes ciertos genes como el FOXO3A o el genotipo ApoE2, que protege contra la enfermedad de Alzheimer.

Sin embargo, el descubrimiento más profundo es que el estilo de vida modula la expresión de nuestros genes, un campo conocido como epigenética. Los hábitos de las Zonas Azules —dieta, ejercicio, gestión del estrés y comunidad— actúan como interruptores que silencian genes proinflamatorios y activan aquellos que protegen y reparan. Por ejemplo, el estrés crónico acelera el acortamiento de los telómeros (los capuchones protectores de nuestros cromosomas), mientras que la cohesión social y la relajación lo ralentizan. Asimismo, se están investigando patrones específicos de metilación del ADN en estas poblaciones como posibles biomarcadores de un envejecimiento saludable.

Otro campo de investigación emergente es el microbioma intestinal. La dieta de las Zonas Azules, rica en fibra de legumbres, granos integrales y verduras, nutre una comunidad diversa y robusta de bacterias intestinales. Este microbioma saludable es fundamental para regular el sistema inmunitario, reducir la inflamación sistémica crónica (conocida como “inflammaging”) y producir compuestos vitales para la salud. El consumo de alimentos fermentados como el yogur, el kéfir o el miso, comunes en estas culturas, introduce probióticos que refuerzan aún más esta ecología interna. Así, la sabiduría dietética ancestral encuentra su validación en la ciencia de vanguardia, demostrando que lo que comemos alimenta no solo a nuestras células, sino a los billones de microorganismos que son nuestros simbiontes en el viaje de la vida.

Tabla 1: Análisis Comparativo de Factores de Estilo de Vida en las Cinco Zonas Azules

ZonaPrincipios Dietéticos FundamentalesFormas Primarias de Actividad FísicaEstructura Social/Comunitaria DominanteFactor Distintivo Único****Cerdeña, ItaliaDieta mediterránea (pan integral, legumbres, verduras), vino Cannonau, leche y queso de oveja.Estilo de vida de pastoreo, caminar largas distancias en terreno montañoso, trabajo manual en la granja.Fuertes lazos familiares multigeneracionales, cohesión comunitaria en los pueblos.La mayor concentración de hombres centenarios del mundo.Okinawa, JapónDieta mayormente vegetal (batata, soja, melón amargo), cúrcuma, consumo moderado de pescado.Jardinería, caminar, artes marciales tradicionales, actividad física diaria hasta edades avanzadas.Ikigai (propósito de vida), Moai (círculos de apoyo social de por vida).Las mujeres más longevas del mundo, bajas tasas de cáncer y enfermedades cardíacas.Nicoya, Costa RicaDieta mesoamericana de las “tres hermanas” (maíz, frijoles, calabaza), frutas tropicales, agua rica en minerales.Trabajo agrícola y ganadero, desplazamientos a pie o a caballo, tareas domésticas manuales.”Plan de vida” (propósito vital), fuertes lazos familiares y vecinales, profunda fe religiosa.Agua con un alto contenido en calcio, lo que contribuye a huesos más fuertes y menor riesgo cardíaco.Icaria, GreciaDieta mediterránea (aceite de oliva, verduras de hoja verde, patatas, legumbres), té de hierbas, consumo moderado de vino.Jardinería, caminar por terreno montañoso, pesca, trabajo manual sin maquinaria.Fuertes lazos comunitarios y familiares, siestas diarias, vida social activa y relajada.Tasas de demencia y depresión excepcionalmente bajas, un tercio de la población supera los 90 años.**Loma Linda, EE. UU.**Dieta vegetariana o vegana basada en la Biblia (granos integrales, frutos secos, frutas, verduras), abundante agua.Caminatas regulares, jardinería, actividades recreativas en la comunidad.Comunidad adventista del séptimo día muy unida, respeto del sábado (Sabbath) para el descanso y la socialización.Una “Zona Azul” por elección de estilo de vida, no por geografía; viven unos 10 años más que el estadounidense promedio.

De la Comprensión a la Acción: La Misión de la “Longevidad Consciente”

La conferencia de Michel Poulain en Salamanca no es un evento aislado, sino la punta de lanza de una ambiciosa estrategia institucional diseñada para abordar uno de los mayores desafíos y oportunidades de nuestro tiempo. Detrás del ciclo “Conversaciones en Salamanca” se encuentra el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE), una entidad nacida con la vocación de transformar la longevidad de un dato demográfico en una oportunidad para el bienestar, la cohesión social y el desarrollo económico. La misión del CENIE es precisamente tender un puente entre la ciencia de vanguardia, como la que representa Poulain, y la sociedad en su conjunto.

En el corazón de la filosofía del CENIE se encuentra el concepto de “Longevidad Consciente”. Esta idea propone un cambio de paradigma: en lugar de ver el envejecimiento como un destino pasivo o un problema a resolver únicamente desde la biomedicina, lo presenta como una “construcción” activa que depende de nuestras decisiones, tanto individuales como colectivas. La Longevidad Consciente exige una mirada integral que combine hábitos saludables, entornos comunitarios que fomenten la participación, estructuras económicas sostenibles y políticas públicas que reconozcan el valor de todas las etapas de la vida. Es una invitación a cultivar los años añadidos con deliberación y responsabilidad, conectando directamente las lecciones empíricas de las Zonas Azules con un marco de acción para las sociedades modernas.

Este enfoque no se limita a la teoría. La conferencia se enmarca en el proyecto “Nuevas Sociedades Longevas” (NSL), una iniciativa transfronteriza de gran envergadura que une a España y Portugal. El proyecto está cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través del Programa Interreg España-Portugal (POCTEP) 2021-2027, que, con una dotación de 427 millones de euros, es el mayor programa de cooperación transfronteriza de la Unión Europea. Esta financiación de alto nivel no es un detalle menor; subraya la importancia estratégica que la Unión Europea concede a la cuestión del envejecimiento demográfico y a la necesidad de encontrar soluciones colaborativas. Es una forma de “patriotismo fuerte y activo, orientado hacia el porvenir”, como defendía Cajal, que busca “preparar un germen” de una sociedad mejor en lugar de limitarse a “dorar un esqueleto” del pasado.

La arquitectura del proyecto revela una coalición cuidadosamente construida para maximizar su impacto. Los socios promotores son la Fundación General de la Universidad de Salamanca, que aporta el rigor académico y la capacidad de divulgación; el Instituto Politécnico de Bragança, que contribuye con el conocimiento técnico y aplicado; y, de manera crucial, el Conselho Económico e Social (CES) de Portugal. La inclusión del CES es particularmente significativa. Se trata de un órgano constitucional portugués que asesora al gobierno en la elaboración de políticas económicas y sociales. Su participación demuestra que el objetivo del proyecto NSL y de eventos como “Conversaciones en Salamanca” va más allá de la simple divulgación. Se trata de un acto estratégico de diplomacia pública y de formulación de políticas. El evento utiliza el atractivo de un experto de renombre mundial y un tema fascinante como catalizador para reunir a académicos, responsables políticos, agentes sociales y el público en general. El fin último no es solo compartir conocimiento, sino generar la voluntad política y social necesaria para implementar políticas públicas inspiradas en los principios de la Longevidad Consciente. Es, en esencia, la construcción de un movimiento.

El Diálogo de Salamanca: Uniendo Ciencia, Cultura y Sociedad

La eficacia de una iniciativa como “Conversaciones en Salamanca” no reside únicamente en la calidad de su ponente principal o en la pertinencia de su tema, sino también en el diseño de la propia experiencia comunicativa. La estructura del evento del 15 de octubre está pensada para ir más allá de una conferencia magistral tradicional y convertirse en un verdadero diálogo, un intercambio de ideas que pueda resonar mucho después de que los asistentes abandonen el Paraninfo.

Una pieza clave en este diseño es la elección del presentador y moderador: Jesús Ruiz Mantilla. El dossier del evento le dedica un espacio tan prominente como al propio Dr. Poulain, una señal inequívoca de su importancia estratégica. Ruiz Mantilla no es un académico ni un demógrafo; es un hombre que “ha hecho de la palabra su territorio natural”. Como periodista de larga trayectoria en el diario El País, novelista premiado, ensayista y director de festivales literarios, su experiencia reside en el arte de la narrativa y la comunicación cultural. La decisión de elegir a un narrador en lugar de a un experto en la materia es profundamente reveladora. Demuestra que los organizadores comprenden una verdad fundamental: para que el conocimiento científico se transforme en sabiduría social, debe ser tejido en el tapiz de la narrativa cultural. Los datos informan, pero las historias persuaden, inspiran y movilizan. El papel de Ruiz Mantilla, por tanto, no es el de un mero presentador, sino el de un traductor, un humanista que tiende un puente entre los hallazgos científicos de Poulain y la experiencia vivida, las preguntas y las aspiraciones de la audiencia.

Estructura de la Jornada: Un Itinerario Hacia el Conocimiento

El programa del evento del** 15 de octubre de 2025** está meticulosamente diseñado para facilitar una progresión natural desde la recepción hasta el debate abierto, asegurando que cada momento contribuya al objetivo final de una comprensión compartida.

  • 10:30 - 11:00 | Registro: La jornada comenzará con la recepción y registro de los asistentes, un preámbulo que permite el primer contacto con el solemne entorno del Paraninfo.

  • 11:00 - 11:15 | Apertura: El acto será inaugurado formalmente por Luis Rodríguez Domínguez, Subdirector de la Fundación General de la Universidad de Salamanca. Esta apertura institucional subraya el compromiso de la Universidad con la divulgación del conocimiento y enmarca el diálogo en la larga tradición académica de la institución.

  • 11:15 - 11:30 | Introducción: Jesús Ruiz Mantilla tomará la palabra para presentar al ponente y contextualizar el tema. Su introducción servirá como pórtico, preparando a la audiencia para la inmersión en el mundo de las Zonas Azules y estableciendo el tono del diálogo que seguirá.

  • 11:30 - 12:15 | Conferencia Magistral: El núcleo del evento será la conferencia de Michel Poulain, titulada “Zonas Azules: el arte de vivir más y mejor en sociedades que envejecen”. Durante 45 minutos, el co-descubridor de este fenómeno global compartirá los hallazgos de décadas de investigación, desgranando los principios que sustentan una vida larga y saludable.

  • 12:15 - 12:45 | Diálogo Abierto: La jornada culminará con un espacio de treinta minutos dedicado al diálogo abierto. Este segmento es la materialización del espíritu de “Conversaciones en Salamanca”, transformando la conferencia en un foro interactivo donde la audiencia puede plantear sus preguntas, compartir reflexiones y dialogar directamente con el experto. Es el momento en que el conocimiento se socializa y se convierte en debate público.

La propia estructura del programa refuerza esta vocación de diálogo. Tras la apertura institucional y la introducción, la conferencia de Poulain es seguida por un segmento de treinta minutos titulado “Diálogo abierto”. Este espacio no es un apéndice, sino una parte integral del diseño, que encarna la palabra “Conversaciones” del título del ciclo. Es una invitación explícita a la participación, a la pregunta, a la reflexión compartida. Este formato transforma a la audiencia de receptores pasivos de información en participantes activos de un debate colectivo.

Al crear este espacio de discurso público de alta calidad, el CENIE y sus socios están llevando a cabo una función esencial en una sociedad democrática. Están tomando un tema complejo, con profundas implicaciones científicas, sociales y económicas, y lo están abriendo al escrutinio y la deliberación ciudadana. Fomentan un público informado, capaz de participar en las decisiones colectivas que darán forma al futuro de nuestras sociedades cada vez más longevas. El evento se convierte así en un laboratorio de ideas, un lugar donde la ciencia se encuentra con la cultura y la política para forjar un entendimiento compartido y, en última instancia, un futuro mejor.

Cartel del evento

incripciones@cenie.eu

Conclusión: La Voluntad de Vivir Cien Años

Al final de la jornada, cuando las luces del Paraninfo se atenúen y el eco de las conversaciones se desvanezca en sus muros centenarios, la pregunta fundamental permanecerá: ¿pueden los principios de estas comunidades únicas, a menudo aisladas y ancladas en la tradición, aplicarse con éxito en nuestro mundo moderno, urbano, acelerado y fragmentado? La respuesta que emana del trabajo de Michel Poulain y de la misión del CENIE es un sí condicional, un sí que apela a la cualidad más definitoria del ser humano: la voluntad.

El objetivo, como se subraya en la filosofía del proyecto, no es imitar de manera literal estas culturas. No podemos convertirnos todos en pastores sardos o pescadores icarianos. Intentarlo sería una simplificación romántica que ignora los contextos socioeconómicos y culturales únicos que dieron forma a estas comunidades. La clave no está en la copia, sino en la adaptación inteligente de los principios subyacentes. Esta es la esencia del programa “Living Blue Zone” de Poulain: un esfuerzo por destilar la sabiduría de estas regiones y aplicarla de forma inteligente en nuevos entornos.

El mensaje final es de un profundo empoderamiento. La longevidad saludable no es simplemente una cuestión de suerte o de una herencia genética favorable. Es, en gran medida, el resultado de elecciones conscientes. Como afirmaba Cajal,

“Si hay algo en nosotros verdaderamente divino, es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad, templamos el carácter, desafiamos la adversidad, corregimos el cerebro y nos superamos diariamente”.

Santiago Ramón y Cajal

Podemos, mediante un acto de voluntad individual y colectiva, diseñar nuestras ciudades para fomentar el caminar. Podemos reformar nuestros sistemas alimentarios para que la opción saludable sea la opción fácil. Podemos crear políticas que apoyen la cohesión intergeneracional y combatan la epidemia de soledad.

La conversación que tendrá lugar en Salamanca no es un punto final, sino un punto de partida. Ofrece un borrador, un “Plan de Salamanca”, para construir un futuro en el que los años que hemos ganado a la vida estén llenos de vida en nuestros años. Es un testimonio de la búsqueda humana perdurable de la sabiduría, la salud y el bienestar, una búsqueda que, como la propia Universidad de Salamanca, ha demostrado una notable capacidad para perdurar a través de los siglos. Es, en última instancia, un llamado a ejercer nuestra voluntad para esculpir no solo nuestro propio destino, sino el de las generaciones venideras.

Conversaciones en Salamanca - Comprendiendo la longevidad - Michel PoulainDescarga