Introducción: La Convergencia de los Tiempos en la Ciudad Dorada
La historia de las civilizaciones no se escribe únicamente en los campos de batalla o en los despachos ministeriales; se cincela, a menudo con mayor profundidad, en los foros donde el conocimiento se comparte y se democratiza. Ayer, 20 de noviembre de 2025, la ciudad de Salamanca, custodia secular del saber occidental, fue escenario de uno de estos momentos definitorios. Bajo la bóveda de nuestro sitio fetiche, el Teatro Liceo, un espacio habituado a la ficción dramática, se desplegó una narrativa de estricta realidad y vanguardia: el MUY Science Fest 2025.
Esta crónica no pretende ser un mero recuento de ponencias, sino un análisis profundo de un fenómeno sociocultural que el Alcalde han calificado acertadamente como “la cuadratura del círculo”. Este evento simbolizó la simbiosis perfecta entre la administración pública (Ayuntamiento), la academia (Universidad de Salamanca) y la divulgación mediática (revista Muy Interesante), cristalizando en una jornada que desafió las convenciones del formato académico tradicional.
El contexto meteorológico y social no fue ajeno a la excepcionalidad del evento. Salamanca vivía inmersa en un “veroño” atípico, con temperaturas que superaban los 20 grados en pleno noviembre y cielos despejados. Este clima, descrito por los locales como un “octubre y noviembre irreconocible” que se prolongaba, sirvió de metáfora atmosférica para el clima intelectual: un calentamiento de las ideas, una efervescencia inusual en una estación tradicionalmente fría. Mientras la ciudad debatía sobre el cambio climático y disfrutaba de las terrazas, en el interior del Liceo se cocinaba el futuro.
El Marco Institucional: Salamanca Tech y la Reinvención Económica
Para comprender la magnitud del MUY Science Fest, es imperativo analizar el sustrato político-económico sobre el que se asienta. El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo, inauguró la sesión con datos que dibujan una transformación estructural de la región. En su discurso, Carbayo posicionó el evento como el “epicentro de la divulgación científica”, pero lo vinculó inmediatamente a la estrategia “Salamanca Tech”.
Esta iniciativa no es un eslogan publicitario; responde a una realidad estadística validada por la Fundación Cotec. Salamanca se ha consolidado como la provincia que más ha incrementado la intensidad tecnológica de su mercado laboral en la última década. El dato es contundente: desde 2019, el empleo vinculado a la tecnología ha crecido un 24 por ciento solo en la ciudad. Este “milagro salmantino” convierte al festival en algo más que un ciclo de charlas; es la celebración de una nueva identidad cívica. La ciudad, conocida por su piedra dorada y su humanismo renacentista, está transmutando hacia un hub de innovación donde la biotecnología y la inteligencia artificial son las nuevas catedrales.
El rector de la Universidad de Salamanca, Juan Manuel Corchado, reforzó esta visión alineando la “vocación” de la institución casi octocentenaria con la proyección social del conocimiento. Por su parte, Marta Ariño, editora de Muy Interesante, definió la misión del festival con una claridad meridiana: “un paso adelante en el propósito de explicar al gran público cosas que son complejas”. Esta tríada institucional —Alcaldía, Rectorado, Prensa— escenificó un pacto por el conocimiento que es raro ver con tal nivel de sincronía.
La Sombra Alargada de Cajal y el Zeitgeist de 2025
Aunque el protagonismo escénico recayó sobre los ponentes vivos, el espíritu de Santiago Ramón y Cajal impregnó cada rincón del Teatro Liceo. El año 2025 no es un año cualquiera para la ciencia española; marca una efeméride dolorosa y un punto de inflexión reivindicativo. Se cumplen 90 años del fallecimiento del Nobel, ocurrido un 17 de octubre, una fecha que movimientos cívicos como “Salamanca por la Ciencia” aspiran a convertir en Fiesta Nacional.
La atmósfera del festival resonaba con las palabras de Santiago Ramón y Cajal: “Por tener averiada la rueda de la ciencia, la pomposa carroza de la civilización hispana ha caminado dando tumbos por el camino de la historia”. Ayer, sin embargo, esa carroza avanzó firme. El festival funcionó como un eco de la reivindicación por el Museo Nacional Cajal, demostrando que la ciudadanía está lista para valorar ese patrimonio.
La Liturgia del Saber: Crónica de las Intervenciones
Bajo la batuta del divulgador Ricardo Moure, y con el teatro lleno hasta la bandera, comenzó el desfile de las mentes brillantes. El orden de los factores, en este caso, sí alteró el producto: creó una narrativa crescendo que fue de la percepción íntima a la inmensidad del cosmos.
1. La Apertura: Conchi Lillo y la Humildad de la Mirada
La encargada de romper el silencio fue Conchi Lillo (INCYL). Su intervención no fue solo biológica, sino filosófica. Al hablarnos de la “diversidad de la visión en el reino animal”, Lillo nos curó de nuestro antropocentrismo. Nos mostró cómo ven otros animales, revelando que nuestra percepción humana es solo una frecuencia más en el vasto dial de la naturaleza. Fue el inicio perfecto: para aprender, primero hay que admitir que no lo vemos todo.
2. La Revolución Invisible: Ana Martín Fernández
Sin darnos tiempo a parpadear, Ana Martín Fernández (UPV/EHU) subió al escenario para desmitificar la palabra de moda: cuántica. Lejos de las pizarras ininteligibles, Martín nos llevó de paseo por un día cualquiera. Nos demostró que la tostadora, el ascensot… son hijos de la mecánica cuántica. Su charla fue un puente entre la teoría pura y la ingeniería cotidiana, preparándonos para la inminente revolución de la computación que viene.
3. El Anclaje Ético: José Ramón Alonso
El tercer turno marcó el momento de mayor densidad intelectual y conexión con la identidad salmantina. El catedrático José Ramón Alonso (INCYL) jugó en casa y elevó el discurso. Su ponencia, “La Escuela de Salamanca y los neuroderechos”, trazó una línea directa entre Francisco de Vitoria y los desafíos de la neurotecnología moderna. Alonso argumentó con pasión que, si Salamanca definió los derechos humanos en el siglo XVI, ahora debe liderar la defensa de la privacidad mental ante las máquinas. Fue ciencia con alma, puro humanismo cajaliano.
4. La Belleza de los Números: María Elena Vázquez Cendón
Completando el primer bloque, María Elena Vázquez Cendón (USC) subió para reconciliarnos con las matemáticas. Bajo el título “Matemáticas de proximidad”, desmontó la frialdad de los números para revelar la arquitectura lógica que sostiene nuestra vida, desde la gestión del tráfico hasta la predicción del clima y de las zonas inundables. Nos recordó que las matemáticas son el lenguaje en el que está escrito el libro del mundo.
El Momento Darwin: Moure y la Justicia Histórica
Antes de dar paso a los galardones, Ricardo Moure protagonizó uno de los instantes más aplaudidos de la noche. Proyectando imágenes y cartas de Charles Darwin, el presentador hizo una pausa necesaria para reescribir el guion tanto de su biografía como de la biología victoriana.
Con su habitual agudeza, Moure explicó cómo, en el relato científico tradicional —escrito mayoritariamente por hombres del siglo XIX—, las hembras de las especies eran relegadas a un papel pasivo, casi ornamental. “En el relato no eran las protagonistas”, sentenció Moure, “pero la naturaleza es obstinada: en los hechos, ellas siempre han llevado el mando”. Esta reflexión sobre el protagonismo biológico real de la hembra sirvió de prólogo perfecto, de alfombra roja intelectual, para lo que vendría a continuación.
Intermezzo de Gloria: Premios Muy Mujeres Científicas
La mitad de la gala se reservó para la justicia histórica y el reconocimiento al talento femenino que está reescribiendo la ciencia. El Liceo se puso en pie para ovacionar a tres gigantes:
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María Victoria Mateos (Hematología): Profeta en su tierra, premiada por su liderazgo mundial en terapias CAR-T contra el mieloma. Su galardón es la esperanza de miles de pacientes.
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Nohemí Sala Burgos (Paleoantropología): La detective del tiempo que descubrió el primer asesinato de la historia en Atapuerca, uniendo forense y prehistoria.
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Cristina Valdiosera (Paleogenética): La rastreadora del ADN antiguo que nos explica quiénes fuimos para entender quiénes somos.
5. El Espejo del Pasado: Ignacio Martín Lerma
Tras la emoción de los premios, Ignacio Martín Lerma (Universidad de Murcia) revolucionó el ritmo. Su charla “De la Historia a la Prehistoria” fue un espejo dinámico. Con un estilo provocador, nos hizo ver que, bajo el traje y la tecnología, seguimos siendo neardentales con los mismos miedos e instintos que nuestros ancestros de las cavernas.
6. La Conciencia Global: Raúl Rivas
El penúltimo turno fue para el Dr. Raúl Rivas (USAL), Premio COSCE 2025. Su intervención sobre la enfermedad del sueño inyectó la dosis necesaria de realidad social. Nos recordó que la ciencia no puede vivir de espaldas al sufrimiento humano, a las infecciones, a los antivacunas y sus efectos incluso en las zonas olvidadas del planeta. Fue un alegato por la ciencia como herramienta de justicia global, resonando con la vocación médica del propio Cajal en Cuba.
7. El Cierre Cósmico: Montserrat Villar
Y para cerrar el círculo, Montserrat Villar (CAB-CSIC) nos llevó, literalmente, al infinito. Su cierre con los agujeros negros supermasivos elevó la vista del público desde el escenario hasta los confines del universo. Villar nos explicó cómo estos “monstruos” destructores son, paradójicamente, los arquitectos de las galaxias.
Conclusión: La Ciencia como Nuevo Humanismo
Al vaciarse el Teatro Liceo, quedaba flotando una certeza: Salamanca ha vuelto a dar una lección magistral. Ayer se demostró que la sociedad tiene sed de rigor y que la descentralización de la ciencia es posible.
El “milagro salmantino” de Salamanca Tech y la reivindicación de la memoria de Cajal se dieron la mano en una noche donde la ciencia no fue solo datos, sino cultura, emoción y futuro. Como diría Don Santiago: “La emoción enciende la máquina cerebral”. Y ayer, Salamanca brilló incandescente.



















































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